Comportamiento Organizacional

A S P E C . l t ) S D E LA n I V ÌZ K S 1 IJ A D D r. ì. f i S T k A B A J A U C) K ICS Í- E1 poder para coaccionar y el hostigam ien to sexual El tem a del hostigam ien to sexual cap tó la a te n ­ ción de las em p re sa s y los medios de com un ica ­ ción en la década de 1980 debido al g ran a u ­ m en to de em p leadas y trab a jad o ra s , sob re todo en medios labo ra les no trad iciona les. Pero no fue sino h a s ta la s aud ien c ia s del Congreso en otoño de 1991, cu ando la p rofesora de leyes Anita Hill a c u só fo rm alm en te a C larence Tho- mas, nom inado pa ra encabezar el Tribunal Supe ­ rior. que las organ izaciones vieron la necesidad de redefinir s u s po líticas y p rác tic a s con tra el hostigamiento.® El hostigam ien to sexual se define, ju ríd i­ camen te, como cua lqu ier proposición o petición de favores sexu a le s no reque rido s y cualqu ier o tra con d u c ta física o verbal de índole sexual. S in embargo, no ex iste acuerdo en cu an to a qué es el hostigam ien to sexual en concreto. Por ejem ­ plo, u n e stud io rec ien te arrojó que o ch en ta y uno por cien to de las m u je res conside ran que las m irad as sug e ren te s de u n superv iso r son hostigam ien to , pero sólo s e se n ta y ocho por ciento de los hom b re s lo con side ran así. De igual m ane ra, s e te n ta y dos po r ciento de las m u jeres conside raron qu e los com en tarios sexua le s de los hom b res e ran hostigam ien to , en com p a ra ­ ción con sólo c in cu en ta y ocho po r ciento de los hombres. El hostigam ien to sexual es ilícito s e a por p a rte de u n compañero o u n superv iso r, pero el segundo caso re su lta e spec ialm en te difícil p a ra la víctima pu e s el jefe tiene poder p a ra vengarse. Nadie debería ten e r que a g u a n ta r u n a am enaza como “si qu ieres u n a scen so o conserva r tu empleo vamos a ten e r relaciones sexu a le s”. Es cada vez m ayor el núm e ro de em p re sa s que se h an p ropuesto elim inar el hostigam ien to sexual. Por ejemplo. Honeywell hace púb lica su política con tra el hostigam ien to sexual po r m e­ dio de u n folleto que se en treg a a cad a empleado y de carteles colocados en lug a re s visibles. Cor­ n ing ofrece sem ina rios in tensivos a s u s emp lea­ dos. DuPon t tiene u n a línea telefónica ab ie rta la s vein ticuatro h o ra s y ofrece segu ridad a las v íctim as que tem en rep re sa lia s. AT&T adv ierte a s u s emp leados que pu ed en se r desped idos por h a ce r proposiciones sexuale s no d e sead a s, u s a r p a lab ra s sexualm en te d eg rad an te s p a ra de sc ri­ b ir a algu ien o exhibir fotos u ob jetos sexu a l­ m en te ofensivos en el trabajo . Poder de experto Influencia b a sa d a en tálenlos o conocim ientos especiales. O carismàtico , tiene c a rac te rística s pe rsona les que pod ría u s a r p a ra que o tros h agan lo que u s te d quiere. PODER DE EXPERTO La experiencia es u n medio que perm ite, a qu ien la tiene, llegar a con tro lar información especializada (en lug a r de ten e r el control mismo, como se dijo al h ab la r del conocim iento como b a se del poder). Qu ienes tienen experiencia en térm inos de información especializa­ d a la pu ed en u s a r p a ra m an ipu la r a otros. La experiencia es u n a de las fu en te s m á s pode rosas de influencia, sob re todo en u n a sociedad o rien tad a a la tecnología. Conforme los trab a jo s se van especializando , cada vez dependem os m á s de “expertos" p a ra a lcanzar las m etas. Por ejemplo, a u n q u e en térm inos generales se reconozca que los médicos tien en expe­ rienc ia y. por consigu ien te, poder de experto (cuando el médico hab la, u s te d escucha), tam b ién se debe reconocer que los espec ialistas en com pu ­ tación , los con tado res fiscales, los ingenieros so lares, los psicólogos in d u s ­ tria le s y dem ás espec ialistas pueden esgrim ir poder como re su ltad o de su experiencia.

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